Se caen los viejos paradigmas – El Vocero – Por Mario ramos Méndez

Se caen los viejos paradigmas

La decisión por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos del caso de Puerto Rico v Sánchez Valle implosiona toda la escatología desarrollada por el Partido Popular a través de décadas

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La decisión por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos del caso de Puerto Rico v Sánchez Valle implosiona toda la escatología desarrollada por el Partido Popular a través de décadas. Desde la fundación del ELA, el discurso ideológico del liderato Popular ha sido que en 1952 se resolvió el problema colonial de Puerto Rico. Desde “el progreso que se vive” en la década del sesenta hasta “lo mejor de dos mundos” en los noventa, todo ha sido que la relación política de Puerto Rico con los Estados Unidos se cimentaba en un nuevo tipo de soberanía, que ahora este último caso destroza de un plumazo.

El tribunal, por voz de la jueza Kagan, se pregunta, “¿Los poderes de procedimiento criminal pertenecientes a Puerto Rico y al Gobierno Federal derivan de fuentes enteramente independientes?” Esa es la controversia clave que el tribunal contesta en la negativa. Al ir hacia

Bernier sigue mintiendo con el ELA como República Bananera Chavista que le controle la Ciudadanía a USA. El ELA es Peor de lo Peor - AGP/PPD No han podido definirlo en 62 años - El ELA Soberano es la República Bananera y regresar al Componte, a ser como Haití.

Bernier sigue mintiendo con el ELA como República Bananera Chavista que le controle la Ciudadanía a USA. El ELA es Peor de lo Peor – AGP/PPD No han podido definirlo en 62 años – El ELA Soberano es la República Bananera y regresar al Componte, a ser como Haití.

atrás en la historia y en el desarrollo constitucional de Puerto Rico encontramos que “la última fuente de poder en Puerto Rico para asuntos de procedimiento criminal está en el Congreso”. Esa es una diferencia fundamental que Puerto Rico tiene con los estados, los que por virtud de la Enmienda Décima poseen soberanía: “The States presently exercise autonomous control over criminal law and other local affairs; instead, we treat them as separate sovereigns because they possessed such control as an original matter, rather than deriving it from the Federal

Government”

El tribunal, también, hace unas comparables entre la soberanía de las tribus indígenas, a las que en círculos académicos se les llama el tercer soberano, y la real situación política de Puerto Rico: “The ‘ultimate source’ of a tribe’s ‘power to punish tribal offenders’ thus lies in its ‘primeval’ or, at any rate, ‘pre-existing’ sovereignty: A tribal prosecution, like a State’s, is ‘attributable in no way to any delegation of federal authority”. El poder soberano de las tribus indígenas es anterior a la creación política de los Estados Unidos: “After the formation of the United States, the tribes became ‘domestic dependent nations,’ subject to plenary control by Congress- so hardly ‘sovereign’ in one common sense”. Cosa ésta que no podemos decir de Puerto Rico que en 1952 adquirió un autogobierno por delegación expresa del Congreso mediante legislación al efecto, según nos dice la decisión y que desde la década del cincuenta venía planteándose con rigurosidad intelectual. (Véase a Vicente Géigel Polanco, La Farsa del ELA).

El caso provoca un remezón considerable en el espectro político partidista de Puerto Rico, con repercusión directa sobre el Partido Popular. Los efectos podrían verse de inmediato y, tal vez, seríamos testigos de la segunda transformación ideológica de este partido. Como aquélla transformación que se dio a mediados de la década del cuarenta, donde renegaron de la independencia, producto de una extensa reunión del alto liderato popular de la época que se celebró en una finca de Cidra y que luego sería conocida como “el día de la noche larga.”

Aunque los partidos políticos han perdido brillo y credibilidad en los últimos años, los movimientos de población electoral de una colectividad a otra, producto de la realidad constitucional del ELA, se podrían ver marcadamente en las próximas elecciones. Eso no significa un cambio de estatus político en un futuro inmediato. El poder decisional sigue en manos del Congreso. Sin embargo, por virtud del caso se destruyen todos los paradigmas que se habían creado desde 1952 y se demuestra al Pueblo que solo existen dos caminos claros y dignos a seguir: la independencia o Mario Ramos Méndezla igualdad política.

Marcha En Contra de los Aumentos y Abusos

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