Pueblo en Vilo – Ya El ELA Quimérico No Existe Creando un Vacío Que No Permite Planificar

Pueblo en ViloFILE - In this July 29, 2015 file photo, the Puerto Rican flag flies in front of Puerto Rico's Capitol as in San Juan, Puerto Rico. The White House plans to announce the members of a new oversight board to help manage Puerto Rico's debt-stricken economy. Legislation passed in June set up the control board and required the White House to choose from a list recommended by congressional leaders by September. (AP Photo/Ricardo Arduengo, File)

El llamado ELA como fórmula soberana creada en 1952 pasó a mejor vida. La condición política de Puerto Rico la define y decide el Congres

AP.             14 de octubre del 2016

Tomo prestado el título de la obra cumbre del historiador mejicano Luis González, con la que se convierte en el padre de la microhistoria mexicana; libro que recrea la vida de San José de Gracia del estado de Michoacán en México. Comarca munícipe donde la cotidianidad es un aire tenue que evade el paso del tiempo que solo es interrumpida cuando hay una fiesta de pueblo o un aguacero torrencial. La cotidianidad es parte de una geografía mental que evidencia que el horizonte existencial del pueblo es un eterno color gris.

Puerto Rico no está exento de ese horizonte. Cuando los planetas parecían alinearse y dibujar una línea descolonizadora que nos sacara de eso que Manuel Zeno Gandía llama en La Charca, “la miasma”, llegó la quiebra fiscal, el caso de Anaudi, la ley Promesa, el caso de Puerto Rico v Sánchez Valle y la evidencia irrefutable que para la gente los partidos políticos son una rémora. Regresamos a la cotidianidad de la Ley Foráker. A la activación de manera cruda del Artículo IX del Tratado de París; o sea, a las facultades omnímodas como lo fue en tiempos de España. Lo que evidencia que lo acontecido en 1952 fue el poder que tiene el Congreso de los Estados Unidos para crear gobiernos autonómicos en los territorios. Autonomías por legislación congresional, sin soberanía y no derivadas de la Constitución como son los estados o las tribus indias. Estas reconocidas en casos ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

El llamado ELA como fórmula soberana creada en 1952 pasó a mejor vida. La condición política de Puerto Rico la define y decide el Congreso. La llamada autonomía está ausente de soberanía, y es de hechura congresional que opera como un ente autónomo solo para asuntos locales y administrativos. Autonomía política y fiscal son concesiones legisladas, no derechos.

Por su parte, la independencia es una incertidumbre. En las últimas tres elecciones el Partido Independentista Puertorriqueño ha perdido su franquicia electoral, porque, aunque un ideal noble, el pueblo no respalda la independencia. Las reservas hacia esta alternativa son múltiples y ningún líder independentista se ha preocupado por explicarla en el lenguaje que la gente entiende. Además, la burocracia en Washington y los intereses económicos no propician una transición de Puerto Rico hacia la independencia.

La estadidad adolece de los mismos síntomas. Defendida por un liderato que no convence a nadie porque no conoce de nada, donde la contratación con la cosa pública es su medio ecológico, esta alternativa no puede estar en peores manos. Dice mucho que académicos de formación marxista, uno de ellos trotskista, se adhieran ahora a la igualdad política que representa la estadidad para Puerto Rico. Ello a pesar del PNP; un partido colonial más con una gula inmisericorde por administrar la cosa pública y participar en la otorgación de contratos a sus comparsas, que en dirigir a Puerto Rico hacia la igualdad definitiva. ¿Estaremos entrando en la era del estadista desafiliado?

El partidismo en Puerto Rico se lo tragó todo y se convirtió en una retranca con un discurso vertido solo para las gradas. Mientras los partidos políticos sean el nudo propietario del estatus político la indefinición seguirá con larga vida y vigor propio sin que se vean cambios en un futuro cercano. En los cincuenta y sesenta, el movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos logró sus conquistas fuera del fragor proselitista. Igual pasó con las mujeres, el grupo LGBTT y ahora los hispanos. De nosotros no aprender de la historia seguiremos la marcha como un pueblo en vilo.Mario Ramos Méndez

Marcha En Contra de los Aumentos y Abusos

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