La situación de la UPR en perspectiva – AGaPo/PPD Desastre Quebrando la UPR como al Gobierno

La situación de la UPR en perspectiva

“Vamos a poner en perspectiva el asunto de la actual crisis de la Universidad de Puerto Rico para tener una visión clara de lo ocurrido y de lo que está en juego”

3/16/16 UPR Rio Piedras, PR. Amanecen cerrados los portones de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Rio Piedras. (Eric Rojas/ELVOCERO)

José M. Saldaña – Expresidente de la UPR

Vamos a poner en perspectiva el asunto de la actual crisis de la Universidad de Puerto Rico para tener una visión clara de lo ocurrido y de lo que está en juego.

En 1990 cuando asumí la presidencia de la Universidad de Puerto Rico recibí la institución con una deficiencia acumulada en el balance de fondos de alrededor de $8 millones y una tendencia de incurrir en gastos por encima de los recursos disponibles. Luego de más de tres años de arduas gestiones logramos que se nos devolvieran los $46 millones adeudados a la institución por concepto del arbitrio reductor del petróleo y que se enmendara la ley de la fórmula presupuestaria para aumentar el por ciento de 9.0 a 9.33. En nuestro empeño por devolverle a la institución la salud fiscal fue necesario tomar medidas que en la institución resultan ser antipáticas, pero necesarias, como lo fue el aumento de la tarifa de matrícula. A pesar de las protestas usuales, el aumento se logró sin una huelga. En el 1994 dejé la institución con saldo favorable de $56 millones en el balance de fondos y con excelente crédito.

Mal usó $7.2 Millones con la Tarjeta de Crédito de la UPR – Incluso en botellas de vino de $1,000.00 con fondos públicos.

El Dr. Norman Maldonado -que me sucedió- luego de 7 años en la presidencia y de una gran obra de construcción de nuevas instalaciones, como Plaza Universitaria, dejó la institución con excelente crédito y $70 millones en certificados en el Banco Popular.

En el año 2000 el licenciado Antonio García Padilla sucedió en la presidencia al Dr. Maldonado. En los años que García Padilla estuvo en la posición hizo sal y agua el superávit y el crédito institucional. Al renunciar en 2010, dejó la UPR con un déficit de $300 millones. Este se debió en gran medida a gastos exorbitantes por un estilo de vida personal principesco y a gastos por encima de lo presupuestado en distintas obras como, por ejemplo: gastó $11millones en la biblioteca de la Facultad de Derecho cuando tenía asignados $3millones, gastó $33 millones en el Teatro del RRRP cuando había asignados $11, el edificio de Ciencias Biomoleculares que debía costar $20 millones terminó costando $100 millones, y aún hay 4 pisos sin usar.

UPR-Est-Izq

UPR-Est-Izq

Antes de renunciar de la presidencia en 2009, Antonio García Padilla se entrevistó con el entonces gobernador Fortuño para solicitarle medidas impositivas para resolver la situación deficitaria. Fortuño no accedió a imponer esas medidas, pero de los fondos ARRA le asignó $100 millones a la Universidad.

Por el despilfarro de fondos por años, la corrupción en la otorgación de las becas presidenciales, con la destitución de toda la cúpula directiva durante la pasada administración del exgobernador, Alejandro García Padilla, la UPR se encuentra hoy sin prestigio, muy rezagada entre las universidades del mundo, y lo que es peor, en quiebra e insolvente, razón para la actual crisis.

Ahora, ante la exigencia de la Junta de Control Fiscal (JCF) de un plan para reducir los gastos institucionales por $300 millones para el año 2019-2020, la estrategia de la administración institucional de los García Padilla fue de oposición inmediata, a la junta y al plan. A regañadientes prepararon un chapuceado y superficial borrador para someterse a la JCF. Al quedar expuesta esa realidad y para no cumplir con el plan requerido, ni asumir responsabilidades por las consecuencias de las impopulares decisiones de los necesarios recortes, todos los directivos de la UPR capitaneados por Celeste Freytes -persona nombrada por Antonio e incondicional a este – renunciaron a sus posiciones abandonando cobardemente su responsabilidad.

Es comidilla por toda la institución, que este asunto ha sido parte de una estrategia urdida por Antonio García Padilla por motivaciones políticas e ideológicas. Este personaje -que se cree dueño de la UPR- bajo los gobiernos populares ha fraguado la formación de nidos de separatistas/socialistas para combatir las administraciones de gobiernos novoprogresistas y utilizar la institución como punta de lanza contra el avance de la estadidad.

Culminada la renuncia de la cúpula universitaria, con una nueva presidenta interina, ahora la estrategia de los separatistas amamantados por los García Padilla consiste en desestabilizar la institución mediante asambleas, paros y huelgas de manera que haya un clima de inestabilidad social y política durante los meses previos a la consulta plebiscitaria. La suerte de la institución les importa poco.

El colmo del cinismo es llamarle asambleas deliberativas de estudiantes y paros a lo que son huelgas ilegales. La Junta de Gobierno de la UPR ante la crisis fiscal actual debe prohibir el pago a todo el personal durante la duración de estas. No hacerlo es permitir que continúe irresponsablemente el saqueo fiscal.

COLUMNISTAS, EL VOCERO

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