La universidad de todos – Lcdo. Ramón L. Rosario Cortés, Secretario de Asuntos de Puerto Rico y Lcdo. Iván Rivera

Lcdo. Ramón L. Rosario Cortés

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Los retos de la Universidad de Puerto Rico no son distintos a los que enfrenta el resto del gobierno. La educación universitaria, sin lugar a duda, es un servicio esencial. También lo es la educación preuniversitaria, la salud, la seguridad y los servicios que prestan los municipios, que incluyen cosas tan básicas como el recogido de la basura. El Departamento de Educación ha realizado eficiencias y ahorros para dar sus servicios ajustados a nuestra realidad fiscal. También se ha hecho lo mismo en salud y seguridad pública. La universidad no puede escaparse de esa realidad y no es real ceñirse a reclamos utópicos.

Mal usó $7.2 Millones con la Tarjeta de Crédito de la UPR – Incluso en botellas de vino de $1,000.00 con fondos públicos. Dejó la UPR con $320 Millones de déficit operacional

Esa realidad es inescapable; se recibió un gobierno con un déficit de $7,600 millones y sin acceso al mercado financiero. Los recaudos que tiene el fisco son los únicos que podemos gastar. Se acabaron los tiempos de presupuestos irreales cuadrados a fuerza de tomar dinero prestado sin capacidad de repago. El último gobernador que pudo hacer eso fue García Padilla en el 2014, en una emisión de bonos de $3,500 millones con intereses leoninos, que es investigada por los federales.

La ausencia o abundancia de audacia de los líderes universitarios que dirigen la UPR provocará que la institución solo haga recortes de cerca de una tercera parte de su presupuesto para el año 2026 o, por el contrario, que logren la verdadera autonomía fiscal haciendo una universidad atractiva que genere ingresos propios. Esto ya lo hacen sus homólogas más prestigiosas en Estados Unidos y Europa. El gobernador ha designado dos grandes recursos a la Junta de Gobierno de la UPR para lograr ese objetivo innovador. Los licenciados Walter Alomar y Zoraida Buxó tienen ese potencial.

La comunidad universitaria cuenta con el apoyo del gobierno. El gobernador ha cumplido sus compromisos. Por ejemplo, logró la aprobación de las medidas legislativas estudiantiles que le allegarían más recursos, destinó su equipo técnico a la universidad, estableció la política pública de contratación de servicios con la universidad, incluyó a la institución en el desarrollo de la industria del cannabis, entre otras medidas. Ahora le toca a la comunidad universitaria.

La Mayoría en la UPR Piensan y Producen por el Bien de Puerto Rico, lo que pasa es que dos o tres docenas de Chavistas, con dos o tres cientos de Tontos Útiles son los Yulinistas Gritones que aparecen en los Medios Noticiosos

Lcdo. Iván Rivera

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Ramón, en mi parecer los retos de la Universidad de Puerto Rico son mayores en impacto porcentual en comparación con el resto de las áreas administrativas gubernamentales. El ajuste en reducción de aportación presupuestaria del fisco es significativo. Pero, contrario a muchos que pretenden que todo se mantenga igual, creo que esta nueva realidad es una verdadera oportunidad para lograr la tan “cacareada” autonomía universitaria.

Conforme se reduzca paulatinamente la dependencia de los fondos gubernamentales en la UPR, se incrementará el quántum de autonomía.

Coincido contigo en que los nombramiento de los licenciados Alomar y Buxó son un buen comienzo en el largo y difícil camino que debemos recorrer en aras de elevar la “Universidad del Estado” al sitial al que aspiramos los que, por ser producto de la misma, le valoramos y podemos dar fe del instrumento de cambio personal y colectivo que representa para nuestro futuro como país.

Pero, el compromiso debe ser de todos los sectores del País. Es hora de terminar con las “piñas” familiares y de amiguismo mediante los cuales se ha administrado el primer centro docente del País durante las últimas décadas. Mal de fondo que la ha degradado por debajo del puesto 900 de las primeras 1,000 universidades del mundo.

En este nuevo comienzo, es necesario contar con las mejores mentes del País e, incluso, del exterior que puedan aportar a trazar la ruta. Es hora que queden atrás los maniqueísmos administrativos en los que la familiaridad, el partidismo y el amiguismo dibujaban el entorno universitario. El primer paso tiene que ser el establecimiento de una filosofía clara de educación universitaria. En otras palabras, ¿qué tipo de universidad pública queremos? y ¿para qué la queremos? A partir de esa filosofía, delinear el plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo, incluyendo el reclutamiento de ese talento vital para el desarrollo académico. El mismo debe contener los objetivos y metas cronológicamente elaborados junto con los instrumentos para obtener las métricas necesarias para evaluar el progreso. Lamentablemente, de eso he escuchado muy poco o quizás nada desde la oficialidad del gobierno. Estaré al pendiente.

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